Amnistía Internacional pide que se respeten los derechos de las
personas detenidas en relación con los hechos del 11 de septiembre
Amnistía Internacional ha pedido que todas las personas detenidas
en Estados Unidos durante las investigaciones policiales sobre los ataques
ocurridos el 11 de septiembre en Nueva York y Washington sean tratadas
con pleno respeto a los derechos que las asisten conforme a la legislación
estadounidense y a las normas internacionales.
La organización
siente grave inquietud por los informes que indican que a numerosas personas
detenidas tras los ataques se les negó la posibilidad de comunicarse
sin demora con sus abogados o familiares. En algunos casos se produjeron
retrasos en el suministro de información sobre el paradero de los
detenidos.
El pronto acceso
de los detenidos a representación letrada es un derecho básico
establecido en las normas internacionales y constituye una importante
garantía contra los abusos, incluso durante situaciones de emergencia.
Es especialmente importante asegurar que se respeta este derecho en la
actual situación, en la que se ha dotado a la policía de
nuevos poderes para mantener a los individuos detenidos a fin de interrogarlos
durante un periodo más largo del habitual antes de acusarlos formalmente.
Amnistía Internacional
también siente preocupación por el estado físico
de algunos de los detenidos, que podría suponer una violación
de las normas de trato humanitario. Según los informes, por ejemplo,
a dos hombres recluidos en régimen de aislamiento en el Centro
Penitenciario Metropolitano de Nueva York no les permiten hacer ejercicio;
les dan alimentos que no pueden comer por motivos religiosos; los mantienen
encerrados en celdas frías, con una sola manta; los someten a registros
corporales sin ropa dos veces al día, pese a que no pueden tener
contacto físico con sus visitantes; y les encadenan las manos y
los pies cada vez que los sacan de sus celdas.
Estas condiciones
parecen ser indebidamente punitivas, especialmente si se tiene en cuenta
que estos hombres no han sido acusados de ningún delito sino que
están recluidos como testigos esenciales. En algunos aspectos,
el trato que se da a estos hombres, así como a otros recluidos
en centros locales para presos preventivos (jails), es peor que el que
reciben los presos penados.
Otro caso como éste
es el de un ciudadano saudí que pasó una semana en uno de
estos centros, en Dallas, recluido en una celda sin colchón, ropa
de cama, manta, vaso o reloj. Estas condiciones de reclusión mejoraron
sólo cuando su abogado se dirigió al director regional de
los servicios de inmigración, quien intercedió directamente
ante el centro.
Información
general
Más de 700
personas, principalmente de origen árabe o del Oriente Medio o
Próximo, han sido detenidas en Estados Unidos en relación
con la investigación criminal sobre los ataques del 11 de septiembre
en Washington y Nueva York. Muchos están recluidos en aplicación
de nuevos poderes que permiten a las autoridades detener a extranjeros
durante 48 horas o más en situaciones de emergencia y, según
informes, muchos han sido detenidos por infracciones de las leyes sobre
inmigración.
En algunos casos,
se ha dado orden de guardar silencio a los abogados de las personas acusadas
o recluidas como testigos esenciales en una investigación criminal
lo que les impide informar de las actuaciones. Algunos abogados de derechos
civiles se han quejado de los obstáculos que encuentran para obtener
información sobre muchas de las personas detenidas.
En estos momentos
el Congreso estadounidense está estudiando un proyecto de ley que,
entre otras cosas, permitiría detener a los individuos hasta siete
días sin formular cargos contra ellos.
Las normas internacionales
establecen, entre otras cosas, que todas las personas detenidas deben
ser tratadas humanamente; que debe permitírseles sin dilación
comunicarse con un abogado y con sus familiares; que los ciudadanos extranjeros
tienen derecho a notificar de su detención a representantes consulares
de su país o a una organización nacional que pueda prestarles
ayuda; y que cualquier persona detenida por cargos penales debe ser llevada
sin dilación ante un juez u otra autoridad judicial.
Las normas internacionales
sobre el trato de personas privadas de libertad estipulan que todos los
reclusos deben disponer de una hora al día por lo menos de ejercicio
físico al aire libre; que los medios de restricción del
movimiento sólo deben utilizarse cuando sea estrictamente necesario;
y que no deben emplearse cadenas ni grillos como instrumentos de coerción.
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Documento público
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